miércoles, 28 de diciembre de 2011

El chiste de año nuevo

 El anciano yace moribundo sobre una cama dentro de una habitación de un hospital. De pronto su mujer entra a la habitación acompañada del doctor. El anciano se inclina levemente y al verlos exclama,   haciendo un gran esfuerzo:

—¡Feliz año nuevo!

Su mujer y el doctor se miran sorprendidos.
El anciano repite:

—¡Feliz año nuevo!

El doctor hace una mueca que demuestra desencanto y agrega afligido, dirigiéndose a la señora:

—Sra Felicia, su marido se encuentra muy grave, sólo así se explica que nos esté deseando feliz año  nuevo en pleno mes de agosto.

La mujer asiente y las lagrimas resbalan por su rostro...

—Comprendo, doctor —camina hacia su marido y le toma una mano. Entonces escucha con claridad lo que él decía...

—¡Felicia me muero!

Les deseo a todos mis amigos un ¡Feliz año nuevo!

miércoles, 9 de noviembre de 2011

Pilin León, en: "La Bella y la bestia"

                                                                                                               
                                                                  Foto tomada de la Red
                                                                                               Foto tomada de El Heraldo
El verdadero nombre de esta hermosura venezolana, que conquistó la corona de Miss Mundo en 1981, es Carmen Josefina León Crespo, pero el apodo que su abuela le colocó cariñosamente cuando niña, Pilin, ha primado desde entonces.
Pilin se ha convertido en una piedra en el zapato para el presidente Hugo Chávez, pues desde Barranquilla, la ciudad colombiana donde ella vive actualmente, denuncia, sin pelos en la lengua, todo lo negativo que considera que él ha resultado para la economía de su país desde que comenzó a gobernar, y para ello utiliza la columna que escribe semanalmente en el periódico El Heraldo.
Pilin es un símbolo de la oposición venezolana, y, muy amable, ha accedido a concederme una amena entrevista…
¿Es irreconciliable tu postura contra Chávez?
—Mientras no cambie sus políticas económicas y su postura comunista, no hay reconciliación.
— ¿Es verdad que no usas, para nada, el color rojo?
—No es un color que me atraiga, siempre uso colores menos llamativos, pero en un momento en Venezuela quien portaba ese color era confundido con los partidarios de Chávez, así que prácticamente lo eliminé de mi clóset. Ya no soy tan radical a ese respecto.
— ¿Cómo te ven los partidarios de Hugo Chávez, siendo que aún eres un orgullo nacional?
—Los más radicales siempre critican (y no críticas constructivas, con insultos) mis escritos. La gran mayoría es gente ilusionada o hipnotizada con la verborrea de comandante, por lo que, como gente buena que es el pueblo venezolano, siempre me han tratado con cariño.
— ¿Tiene que ver Chávez con la extrema violencia que atraviesa Venezuela?
— ¡Todo! Él ha polarizado el país, ha fomentado la discordia y la anarquía. No ha resuelto los problemas más importantes de la gente más pobre. No ha generado nuevas fuentes de trabajo. Ha fomentado la violencia con su discurso de muerte (que ahora ya no se atreve a pronunciar).
— ¿Lo peor de Chávez?
—Su incapacidad para pensar en pro del venezolano. Solo piensa en pos de la consecución de un ideal de comunismo fracasado y obsoleto.
— ¿Lo mejor?
—Tal vez el empeño inquebrantable de perseguir su objetivo (aunque esté equivocado), eso le hace falta a mucha gente…. (Lo de la perseverancia).
En los peores momentos de las relaciones entre Colombia y Venezuela, ¿creíste que en realidad podría darse una guerra?
— ¡Nunca!… siempre me pareció un chiste, una bravuconada más.
Ojalá yo hubiera pensado igual en ese entonces, Pilin, je je je, no te niego que sentí mucho temor. Y en esta región se agotaron hasta las velas, je je je. ¿Y a qué crees que se debió el repentino cambio de postura de Chávez contra Colombia?
—A la necesidad de suplir el mercado venezolano con productos que ya escaseaban y de los cuales Colombia es el principal proveedor.  A la necesidad de no perder tampoco un gran cliente en materia de combustible. Aunque creo que el asunto no está arreglado por completo.
Bueno, esperemos que sí. No me gustaría que regresaran esos tiempos de zozobra. Dime, Pilin, ¿es grave la enfermedad del Presidente?
—Yo creo que sí, aunque entre tantos rumores y declaraciones contrarias, ya no sé qué pensar.
— ¿Pero hay libertad de prensa en Venezuela?
—Relativa… hay mucha autocensura por miedo al cierre. Hay Medios (de comunicación) más atrevidos, pero viven amenazados con multas y demás procedimientos (sacados de lo más enrevesado de la ley).
¿Te ves algún día reinando en la política?
— ¡No!, yo solo soy una ciudadana que le preocupa su país. Opino que nadie debe ser ajeno a la política, ésta nos afecta a ¡TODOS! Y a cada uno de los ciudadanos. Los que se dicen apolíticos, simplemente pienso que son indolentes hacia el presente y futuro de su nación. Todos tenemos una opinión, aunque pensemos que sea insignificante, pesa y mucho.
¿El reinado de Chávez llegará a su fin en las próximas elecciones?
Si la oposición va realmente unida y logra un mensaje convincente, ¡sí!
Hablemos ahora un poco de tu vida privada. De no haber sido reina mundial, ¿has pensado en cómo sería tu vida actualmente?
—Sería Ingeniero en Computación, me imagino, que fue la carrera que sustituyó a Matemáticas cuando me inscribí en el concurso.
La  relación con tu esposo, Teodoro Pérez, es un amor de telenovela, algo que se da poco en estos tiempos, donde la mayoría de parejas salen casadas de la iglesia y llegan a sus casas separadas. Háblanos un poco de eso.
—Nos conocimos en bachillerato (4 año), no fue amor a primera vista, pero nació con la amistad, que creo es lo más importante en una relación. Somos amigos, buenos amigos, aparte de amantes y compañeros. El resistió (porque no hay otra expresión) el año de reinado y luego de esa prueba no hay duda para nadie que siempre ha sido amor de verdad (para nosotros nunca ha habido esa duda).
Los felicito, sinceramente. A propósito, veo que los años no han hecho mella en tu lozanía. ¿Tienes algún secreto de belleza que desees compartirnos?
—Ja ja ja, ¡nada, absolutamente!… será herencia; mi mamá es muy bella, posee una piel que yo envidio; será de ahí.
¿Estás segura que no nos ocultas nada en ese sentido?
— ¡Completamente segura!, ja ja ja.
¡Qué lástima por mis lectoras, que, supongo, ya tenían lápiz en mano! ¿Tu mejor recuerdo de Miss Mundo?
Todo, la gente, los países, la labor social…
¿El peor?
Estar alejada de mi familia.
¿Crees en Dios?
— ¡Profundamente!
¿En videntes?
No, pero en la energía sí.
¿Te has leído la suerte?
Me han regalado cartas astrales, me han leído la mano, las cartas y el café…yo nunca he desestimado la fe de la gente, en lo que quiera creer.
Por último, tienes un blog llamado Crónicas de una aspirante a escritora, es que ¿Te gusta escribir?
—Escribir ha sido una vieja aspiración. Soy una buena lectora, sobre todo de literatura latinoamericana, aunque muy mala mecanógrafa. Tengo algunos cuentos que aún no he publicado en el Blog., pues allí publico las columnas luego de que las saco en El Heraldo, y un par inéditos que tenía por ahí. 
—Regularmente leo tus columnas y te puedo asegurar que tienes madera. Espero que pronto podamos leer uno de esos cuentos.
Bueno, Pilin, te agradezco la gentileza de dejarnos conocer, en cada una de tus sinceras respuestas, tanta sencillez.



miércoles, 22 de junio de 2011

Lo que el cáncer se llevó

Ya murió mi tía Aida, a la edad de sesenta y cuatro años.
Desde la fecha que el médico nos informó lo de la mortal enfermedad que agazapada la carcomía, hasta el día que partió de este mundo, solo transcurrieron tres meses. Y pensar que en diciembre estaba tan llena de vida, compartiendo las fiestas con todos nosotros. Ni el mayor de los pesimistas hubiera imaginado lo que el destino le deparaba en cuestión de poco tiempo a ella. Por ello debemos vivir a plenitud el presente pues el mañana siempre será una incógnita. 
A principios de enero mi tía empezó a padecer lagunas mentales, a distorsionar la realidad y hasta perdió el apetito. Ella siempre fue una mujer de temple, de carácter fuerte, y por ello la sorpresa de los que la rodeaban no tuvo limites. El primer paso fue llevarla a un siquiatra quien, luego de someterla a un extenso interrogatorio, sacó la conclusión de que padecía demencia senil; sin embargo, posteriores exámenes clínicos demostraron que lo que se robaba su cordura era un tumor en el cerebro. 
Nos queda el consuelo que al menos no alcanzó a comprender su mal, en realidad sufrió poco; y como enseñanza comprender que no sólo debemos ir al médico cuando nos atormente un dolor, que más vale prevenir que lamentar.

martes, 8 de marzo de 2011

Un indeseado y sorpresivo visitante en la familia

                      Miré fijamente a mi tía y al escucharla repetir mis preguntas con un tono aniñado no pude contener el llanto, su mente divagaba años luz de la realidad a la que regresaba temporalmente por segundos, y de aquella férrea mujer que luchó contra la adversidad sin doblegarse ante nadie, solo quedaba un desvalido ser que necesitaba ayuda hasta para alimentarse.
Muchos recuerdos afloraron en mi cabeza: de ella, de mi familia. Aquellos bellos tiempos de las bulliciosas reuniones que se prolongaban hasta el amanecer. No había fecha importante sin que se organizara una fiesta con grandes sancochos donde ninguno del clan se quedaba por fuera. Ya partieron tres tíos y un primo, y tía Aida está desahuciada; y desde hace bastante solo coincidimos en los sepelios y en las visitas a los enfermos. La nostalgia me invade y me impulsa a desahogarme en letras.
La noticia me tomó desprevenido, en pleno carnaval. Era sábado en la noche y regresaba de presenciar uno de los tantos desfiles folclóricos que se celebran en la ciudad para la ocasión; mi euforia etílica se transformó en desazón y apenas comenzando finalizaron las fiestas para todos nosotros.
Se acerca mi segundo examen de próstata y ahora deberé cambiar la respuesta al doctor cuando pregunte si alguno en mi familia ha padecido cáncer pues este acaba de visitarnos por primera vez alojándose en un pulmón y en el cerebro de mi querida tía Aida. En este punto reto a la comunidad científica que alega la basura que este  mal es genético pues mi visión actual es que todos los seres humanos estamos expuestos, sin distingo de razas ni apellidos, y que debemos tomar las precauciones necesarias.
Solo me resta pedirle a Dios que permita un tiempo suficiente de lucidez en mi tía para recordarle que la amamos y que estaremos a su lado hasta el final.