martes, 3 de enero de 2012

Aquella navidad

Navidad, como le sucede a todos, me trae mucha nostalgia. Recuerdo a mi padre con su típica tacañería cuando de darme regalos se trataba, y la verdad yo tampoco ponía de mi parte pues era desobediente. Recuerdo pocos regalos de "Niño Dios", pero hay un hecho que no olvidaré: Tendría unos doce años y desperté una mañana de un veinticinco de diciembre y lo que encontré en la cama me hizo saltar de alegría y entonces salí de inmediato a mostrarlo a mamá...

—¡Mami, mami, mira lo que me trajo el "Niño Dios", una jarra y un billete de cinco mil pesos! 

Ella me miró y, colocando cara de fastidio, gritó:

—¡¡Deja de decir estupideces, eso te lo puse yo para que compraras la leche del desayuno apenas te despertaras!!